P. Dávila (La Oración más sublime)
LA ORACIÓN MÁS SUBLIME El apóstol que pidió al Señor que les enseñara a orar le llamó profundamente la atención, al ver a su Maestro, retirarse frecuentemente a orar. Al igual que sus compañeros no sabía cómo oraba su Maestro. Es en esta ocasión en la que el Señor enseña a sus discípulos el PADRE NUESTRO: La oración más sublime, más completa, más eficaz, más poderosa que haya brotado de labio alguno. Es la oración en la cual, El mismo Verbo Encarnado, el propio Hijo Unigénito del Padre que conoce los misterios de Dios en su totalidad, el que enseñó esa oración a sus discípulos y en ellos a todos nosotros, a ti, a mí, a todos.