P. Dávila (Llamado Divino)
Llamado Divino
Mis queridos hermanos,
debemos estar siempre atentos
al llamamiento de nuestro Bendito Dios.
Recuerden también ustedes
que cuando nuestro Bendito Dios
llamó a sus discípulos,
dejaron, esos discípulos,
sus trabajos diarios de pescadores unos,
y otros también que tenían otros oficios
y le siguieron inmediatamente al Señor.
Mis queridos hermanos,
cuando nosotros escuchamos
el llamado divino
debemos prontamente obedecerle
y darle la respuesta,
y en cambio ese Bendito Dios
nos bendecirá en todos los momentos
de nuestra vida.
Él no impone nada, absolutamente nada.
Quiere que digamos el sí a su propuesta
con la mayor voluntad y
con la mayor espontaneidad,
porque en esa espontaneidad
con que nosotros respondemos
al llamamiento divino
está el mérito de lo que hacemos.
Mis queridos hermanos,
debemos estar siempre atentos
al llamamiento de nuestro Bendito Dios.
Recuerden también ustedes
que cuando nuestro Bendito Dios
llamó a sus discípulos,
dejaron, esos discípulos,
sus trabajos diarios de pescadores unos,
y otros también que tenían otros oficios
y le siguieron inmediatamente al Señor.
Mis queridos hermanos,
cuando nosotros escuchamos
el llamado divino
debemos prontamente obedecerle
y darle la respuesta,
y en cambio ese Bendito Dios
nos bendecirá en todos los momentos
de nuestra vida.
Él no impone nada, absolutamente nada.
Quiere que digamos el sí a su propuesta
con la mayor voluntad y
con la mayor espontaneidad,
porque en esa espontaneidad
con que nosotros respondemos
al llamamiento divino
está el mérito de lo que hacemos.

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