P. Dávila (Deber para con nuestros hermanos)
Deber para con nuestros hermanos
"Cuando des un banquete invita
a pobres, lisiados, cojos y ciegos;
dichoso tú porque no pueden pagarte" (Lc 14,14)
En esta comparación y en esa antítesis
que Él realiza, está demostrando que cumplir un deber
para con nuestros hermanos pobres
es mucho mejor que cumplir un deber social;
porque un deber social como invitar a una mesa
a unos amigos nuestros, a nuestros parientes,
ese deber social nada tiene que ver
con este otro deber que nosotros tenemos
también para con nuestros hermanos...
Dice el Señor: nosotros debemos ir
en pos del necesitado, en pos del pobre,
en pos del lisiado, del cojo, del ciego,
del paralítico para ayudarle.
Y si nosotros hacemos una obra de caridad
esto sí quedará escrito en el Libro de la Vida,
y eso sí obtendrá su recompensa eterna:
porque ni un vaso de agua
-son expresiones de Él mismo-
quedará sin recompensa (Mt 10,42).
Enseñanzas, mis queridos hermanos,
que a nosotros realmente nos causan
tanta admiración y tanta dicha, al mismo tiempo:
Ver que el Hijo de Dios, un Dios tan grande,
un Dios tan bueno, un Dios tan misericordioso,
un Dios que llegó hasta las profundidades como Dios:
llega a las profundidades del corazón humano
puede comprender lo que es el corazón humano.

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