P. Dávila (Quienes le acompañaron camino al Calvario)


Quiénes le acompañaron camino al Calvario

Varias personas, muchísimas personas le acompañaron
después que Pilatos se lavó las manos y dijo:
“ inocente soy de ese justo”
y después que sus compatriotas a gritos
vociferaron que caiga Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos. 
Le acompañaron a Él, enemigos gratuitos,
porque Él no pasó, sino haciendo bien sobre la tierra.
Muchas veces también a nosotros nos toca esta misma herencia,
podemos hacer todo con buena intención y pueden mal  interpretarnos,
inclusive quienes están más cerca de nosotros,
pero Él tuvo esos enemigos siendo inocente.
Le acompañaron también personas indiferentes.
Este Vía Crucis que El empezó en este sitio,
no fue en un sitio desolado, al despampado,
fue por las calles mismas de la ciudad de Jerusalén de entonces,
por donde había mercados, por donde había tiendas, por donde había cosas
como las que hoy existen en estas calles de Jerusalén. 
Y había tantos curiosos que salían a las ventanas
y a las puertas de sus casas para ver lo que pasaba,
según ellos, sólo se trataba de un condenado a muerte
y de dos malhechores que le acompañaban. 
Y había también otra clase de asistentes a este drama
y era la Virgen María, el apóstol Juan, María Magdalena
y Salomé, la Verónica y otras santas mujeres,
quienes le habían acompañado a Él,
a lo largo de Su predicación en Judea, en Samaria y en Galilea. 
Esas piadosas mujeres sabían quien era AQUEL que cargaba una cruz,
pero estaban impotentes ante el populacho que enfurecido
y a gritos quería ver saciada su hambre de sangre
y su sed de sangre con el sacrificio de una víctima.
Pero era en esa turba, la humanidad entera,
que hasta el día de hoy le dice: “crucifícale, crucifícale”
y todavía el día de hoy, esta humanidad grita
como la turba en el Pretorio de Pilatos: “crucifícale, crucifícale”
Y le crucifica a Su doctrina y crucifica sus principios
y crucifica a Él mismo, le crucifica a Él mismo, en la persona de sus seguidores. 
La escena realmente no ha cambiado,
pero tratemos nosotros de profundizar
en la reflexión que estamos haciendo
y seamos estas santas mujeres, este Juan que le acompañó,
el único discípulo fiel que le acompañó hasta el Calvario
hasta recibir el último suspiro de su gran Maestro.




 

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