P. Dávila (La Oración más sublime)
LA ORACIÓN MÁS SUBLIME
El apóstol que pidió al Señor
que les enseñara a orar
le llamó profundamente
la atención, al ver a su Maestro,
retirarse frecuentemente a orar.
Al igual que sus compañeros
no sabía cómo oraba su Maestro.
Es en esta ocasión
en la que el Señor
enseña a sus discípulos
el PADRE NUESTRO:
La oración más sublime,
más completa, más eficaz,
más poderosa
que haya brotado
de labio alguno.
Es la oración en la cual,
El mismo Verbo Encarnado,
el propio Hijo Unigénito del Padre
que conoce los misterios de Dios
en su totalidad,
el que enseñó esa oración
a sus discípulos
y en ellos a todos nosotros,
a ti, a mí, a todos.
El apóstol que pidió al Señor
que les enseñara a orar
le llamó profundamente
la atención, al ver a su Maestro,
retirarse frecuentemente a orar.
Al igual que sus compañeros
no sabía cómo oraba su Maestro.
Es en esta ocasión
en la que el Señor
enseña a sus discípulos
el PADRE NUESTRO:
La oración más sublime,
más completa, más eficaz,
más poderosa
que haya brotado
de labio alguno.
Es la oración en la cual,
El mismo Verbo Encarnado,
el propio Hijo Unigénito del Padre
que conoce los misterios de Dios
en su totalidad,
el que enseñó esa oración
a sus discípulos
y en ellos a todos nosotros,
a ti, a mí, a todos.

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